¿Cuánto cuesta una página web?

Podría empezar preguntándome: ¿Por qué es tan difícil responder a esta pregunta? Todos sabemos lo que vale un coche, un cartón de leche o, incluso, una vivienda.

Entonces, ¿por qué es distinto en el caso de las páginas web? ¿Es porque los programadores se aprovechan de los clientes y cada uno le pone el precio que le da la gana?.

Para entenderlo volvamos a los ejemplos anteriores. Es fácil comprender que una vivienda sea más cara si tiene más metros cuadrados, si es más nueva o mejor equipamiento. Es algo que valoramos y que comprendemos que sea más costoso para la constructora.

Pero, ¿ocurre lo mismo con una página web? Pues no. El cliente no sabe el trabajo que hay detrás de una página web. Incluso sabe que en menos de 5 minutos se hace una página gratis en Facebook, entonces, ¿por qué se va a tardar meses en hacer otra?.

Es aquí donde radica la desconfianza del cliente hacia el programador, y donde surge también la impotencia del programador a la hora de hacer comprender al cliente el trabajo que la web lleva detrás.

Entonces surgen situaciones como ésta:

Programador – La página web cuesta 400€.
Cliente – ¿Cómo? ¿Pero si tampoco he pedido nada complejo?.

Sin embargo, si quieres hacer una reforma en tu casa, viene el albañil y mirando la casa te dice: “alicatar la cocina y el suelo cuesta 500€, material aparte“. Pues no te sorprende, porque sabes que va a tardar, al menos, dos semanas. ¿Y sabe el cliente el trabajo que le supone al programador? No.

La tecnología que hay detrás de la construcción de una web es desconocida para el cliente, no la ve, no ve como el programador la va haciendo, es normal que desconfíe.

De hecho no son pocos los que abusan de esta desconfianza inflando los precios u ofreciendo servicios sin sentido como “mantenimiento de la web” cuando no hacen nada para mantenerla o conceptos por el estilo.

¿Conclusión?

Que el programador debe hacer comprender al cliente la complejidad del desarrollo y que el cliente debe confiar en aquel programador que así lo explique y desconfiar del que solo suelta verborrea incomprensible.

De todos modos, aunque así sea, llega un punto, como en todo contrato, en que tiene que surgir la confianza entre ambas partes.

¿Os ha pasado lo mismo? ¿Tenéis una opinión diferente? Me encantaría leer vuestros comentarios.

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